
Vivo siempre entre mi presente y esa situación proyectada que son mis sueños, mis deseos, cómo quiero ser o llegar a ser. La distancia entre las dos situaciones es demasiado grande. Por otro lado, una situación es real y otra, no existe. Sin duda, este deseo constante de superación me produce sufrimiento. La persona que anhelo ser dista mucho de la que soy en realidad. Y sobre todo ahora, que pararece que he perdido una de mis cualidades más destacables: la constancia y la voluntad.
Mi señorita del colegio Padre Poveda, la señorita Edurne, de 7º de EGB (por cierto, profesora muy significativa para mi, de la que guardo un gran recuerdo) ya decía en los años 80 que "la ciencia no es de los grandes talentos sino de las medianias constantes". Ya descubrí hace mucho que yo no era un gran talento, pero me daba fuerzas y confianza básica el saber que era constante. Pues ahora, ni eso.
Para aliviar esta sensación mala que tengo conmigo misma, me autojustifico diciéndome que estoy pasando un duelo y que ésto que me ocurre es normal.
Pero en el fondo sé que hay que salir de esta situación proactivamente
